¡¡¡Como no!!
Poco a poco, lentamente, vas llegando al pueblo, rodeado de grandes, frondosos y verdes árboles (lo cual contrasta con el paisaje). Es un pueblo pequeñito, las pocas casas que hay son de piedra y madera, como a ti tanto te gustan; parece que todas han sido restauradas recientemente aunque siguen manteniendo su encanto.
Al llegar al final del pueblo... llegas a un pequeño cementerio y allí lo ves, una pequeña fuente natural, un caminito estrecho de tierra, un cortado en la montaña hecho por un antiguo río durante siglos... y un hermoso cañaveral...
Una canciocita infatil resuena inocente en tu cabeza... "al cañaveral... a la orillita del mar..."
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